martes, 8 de agosto de 2017

Si caminamos por la senda socialista, estamos condenados a escribir cada día el "Epitafio para un sueño" truncado

Hablemos un poco sobre Epitafio para un Sueño.



Cuando sales de Cuba y empiezas a conocer el capitalismo no puedes evitar las comparaciones entre el pasado y el presente. ¿Qué hacía en Cuba? ¿Qué tenía? ¿Cuánto ganaba? contra el ¿Qué hago ahora en México? ¿Qué tengo? ¿Cuánto gano solo por estudiar? La cabeza gira y los recuerdos salen todos a flor de piel. Si mal no recuerdo a finales del 96 ya tenía escrita como 200 páginas de anécdotas y recuerdos. Todos tenían algo en común: «Todas las historias que había escrito estaban llenas de tristeza». Fue una especie de catarsis ante tanta frustración e impotencia. Todo lo que nos fue negado gritar a viva voz, tomaba vida y conciencia. Todas aquellas «micro-conspiraciones» entre amigos y compañeros de trabajo empezaron a tomar forma.

En el año 97 me mandan a buscar de Cuba porque había surgido una ley que no podías estar más de dos años fuera y llegó el momento de hacer pública una decisión que había tomado desde la primera semana de estar en suelo mexicano. Mientras se pudiera gozar del privilegio de poder ir a Cuba a ver a mis hijas y a mis padres, había que mantener en silencio la decisión de quedarme. Y fue precisamente el silencio, mi mejor respuesta al que entonces era el decano de la facultad de ingeniería de la universidad de Cienfuegos.

Era evidente que no iba a matar mis sueños de ser libre cometiendo el error de regresarme y vivir en tanta falsa. Ahí surgió la idea del nombre de «Epitafio para un sueño». Después de haber vivido la muerte de tantos sueños, no podía dejar morir el que tenía en mis manos ni dejar morir todo lo que tenía escrito; Había entonces que escribir el epitafio de todos los sueños que nos habían truncado.

Para el año 2000 empecé a tomar mis primeros cursos de escritura creativa, después uno de novela y después otro de cuentos. Ya podía dar forma a todo lo escrito. Busqué un hilo conductor y nacieron «Pepe el Salao» y «Epitafio para un sueño».

Muchos me preguntan si Epitafio para un sueño es un material autobiográfico. Mi respuesta siempre es un NO, aunque en realidad tiene muchas cosas que son parte de mi vida.

El año 1994 fue un año muy duro en mi vida. Ocurrió la muerte de mi padre (o mejor dicho el suicidio de mi padre) y unos meses después viví un divorcio que me pegó muy duro. Y creo que fue el punto de partida para elaborar la trama de esta historia y así describo a «Pepe el Salao». Un personaje que además de vivir su propio infierno tiene que sobrevivir al infierno que vivíamos en la Isla. Un ciudadano de a pie que se levanta cada mañana enfrentando el gran dilema de sobrevivir a cada día. Pepe pasa hambre, no tiene ropa que ponerse, no tiene jabón para bañarse ni pasta de diente para lavar su dentadura, no tiene café, y para colmo no tiene energía eléctrica porque en esa época el gobierno quitaba la luz hasta por 18 horas justificando que por culpa del embargo americano teníamos que vivir en lo que ellos llamaron «Periodo especial en tiempo de paz». Así vivía Pepe y el 95% de la población cubana. Y obviamente así vivía yo.

Y es en ese contexto que Pepe me representa, además que también tiene mi forma de pensar, de hablar y de comportarse ante la vida. Pero en Pepe están representados muchos cubanos. Esos cubanos que aman la libertad, que se cansaron de ser esclavos en su propia tierra, que se rebelaron ante tanta opresión y buscaron la única forma posible de hacer algo por sí mismo: Salirse de Cuba a como dé lugar.

Existe un segundo personaje que también me representa y justamente lleva mi nombre. Carlos, es mi otro yo. El que sale a estudiar y decide no regresarse. Es el que escribe la historia, es el que se enfrentó a todos los demonios que nacen cuando decides convertirte en un exiliado, en traidor a la patria, en una escoria, por el simple hecho de decidir donde es mejor para él su vida. Carlos es el que sufre las venganzas de un sistema que no solo te obliga a separarte de la familia, sino que además te impone y te castiga con leyes migratorias que solo están hechas para joder al cubano y arrancarlo de lo más valioso que existe para una ser humano; su familia. Y así se cumple el objetivo de todo sistema dictatorial: divide y vencerás. Hecha a pelearlos entre ellos, divide a las familias y niega la posibilidad a una hija de comunicarse con su padre, porque es un traidor.

Los demás personajes representan a todos mis amigos que tuvieron que salir en busca de la libertad y del sueño americano. Los que arriesgaron sus vidas en una lancha o en una balsa.  Los que sufrieron la opresión, la discriminación por sus preferencias sexuales, por sus preferencias religiosas o por el simple hecho de no pensar como quería el sistema que uno pensara.

Sobre el personaje Antagónico: Ana Bárbara.

Ana Bárbara es un personaje en el que se funden muchas historias. Tuve una vecina a la que vi crecer criada en el seno de una familia humilde y de una moral muy conservadora. Un día, cuando esa niña cumplió sus 18 años, sobre esa familia se nubló el cielo. Creo que cuando cuento el sufrimiento de Pepe porque su mujer lo dejó, cuento el sufrimiento de ese padre cuando se enteró que esa niña a la que vimos crecer se había metido a Jinetera.

Ves cómo viven el duelo y ves además como ese duelo se va convirtiendo en aceptación y más tarde en una complicidad. Ves cómo evoluciona el pensamiento y la niña que era criticada y juzgada ahora se convierte en el sostén de la familia. Al final te das cuenta que en esa época en Cuba (mucho menos hoy)  ni con principios ni con moral podías ir a comprar un kilo de carne al mercado. Hacía falta «el fula» y tenías que tener un medio para conseguirlo. Es triste ver como se prostituye una hija, pero también tienes que sobrevivir.

En Ana Bárbara también se representa a muchas amigas que por el día jugaban el papel de la estudiante abnegada que cumplía con todas las tareas de la escuela y por las noches se vestían de putas para buscarse unos pesos. En ese tiempo cobraban 40 dólares por unas horas. Esos 40 dólares no los ganaba yo en un año, sumando el salario de cada mes.

Sobre los demás personajes

Todos son amigos entrañables desde la niñez y la adolescencia. Esa juventud que marcó nuestras vidas.

A muchos lo vi irse en el 80, cuando los sucesos del Mariel. A muchos los vi salirse en una balsa después del «Maleconazo» en 1994. A muchos nunca más los vi pero siguen en mi memoria.

La historia de algunos de ellos está plasmada en Epitafio para un sueño.

Y por fin llegó el día.

Solo me hacía falta un acontecimiento para publicar Epitafio para un sueño y ese fue «La muerte de Fidel Castro». Creo que para todos los que nacimos con la revolución y para todo el exilio en general, hay un sueño latente y es el de poder ver antes de morirnos a una Cuba libre y democrática. Pero desgraciadamente no ha pasado y por lo que veo, todavía el pueblo cubano no quiere dejar de ser un pueblo esclavo. Entonces la muerte del tirano me dio ese hecho para que los personajes de Epitafio pudieran tener un motivo para cerrar esas heridas que en muchos seguían abiertas. Ese acontecimiento me ayudó a redondear la historia y me dio ese motivo de celebración que el cubano anhela.

¿Por qué deben leer Epitafio para un Sueño?

Esta historia no está escrita solamente para el exilio cubano. Desde que llegué a México hace 22 años siempre me ha dado mucha curiosidad el amor que se siente por la revolución cubana y sus líderes. Es evidente que ese amor es producto de una historia mal conocida. En México y en el mundo solo se conoce la historia que el sistema siempre contó a su manera.

En la novela hay justamente una mexicana que se mete a esa parte de la realidad que el gobierno nunca muestra al exterior. El día a día de un cubano. La convivencia entre cubanos. La parte mala de una estructura social diabólicamente creada por la maquinaria del gobierno. Y eso es lo que se encuentra Andrea en esta historia. No a un cubano que tiene miedo a decir la verdad y le cuenta a un turista verdades a medias. No a un cubano moldeado bajo los efectos de una triple moral, ese que habla de una forma, piensa de otra y actúa de manera muy distinta a como habla y como piensa. No se muestra a una Cuba de fantasía donde se representa al cubano como un eterno defensor de su gobierno. A eso me niego rotundamente al contar esta historia.

Esta es una historia que pretende mostrar la realidad de estos casi 60 años de dictadura desde la óptica realista de sus protagonistas para que el mundo conozca de una vez y por todas que el sistema socialista se ha basado en el engaño desde su surgimiento y que dejen de pensar que el socialismo es la solución a los problemas actuales que vive el mundo. Sé que es una idea muy ambiciosa y además difícil, pero si con esta novela contribuyo en algo a desvirtuar esa imagen, ya me doy por servido.

Esta es una historia que pretende mostrar la verdadera cara de la revolución cubana, de sus líderes y de sus fabricados mártires y que la juventud del mundo deje de idolatrar a la imagen de un Ché Guevara que fue en vida un despiadado asesino a quien no le temblaba el pulso para dar un tiro de gracia a un cadáver ya fusilado. Se necesita mucha cobardía para rematar a un muerto.

Y es triste ver como esa historia cubana se repite hoy en Venezuela y como en México se corre el riesgo de que el próximo año pueda ganar la presidencia un Andrés Manuel López Obrador, que por más que quiera representar lo contrario, está formado en esas ideas de la izquierda que solo pretende llegar al poder para implantar una dictadura proletaria. Esas dictaduras donde el que menos se beneficia es el proletariado y no tengo que explicar el por qué. Remitirse a 60 años de dictadura stalinista y leninista en las ya extintas repúblicas socialistas soviéticas, a casi 60 años de dictadura castrista en Cuba y más de una década de chavismo en Venezuela es más que suficiente.

Epitafio para un sueño es justamente esa enseñanza: Si caminamos por la senda socialista, estamos condenados a escribir cada día el epitafio de un sueño truncado. Por eso creo que es necesario leer esta novela.



domingo, 6 de agosto de 2017

EPITAFIO PARA UN SUEÑO



22 años después de salirse de Cuba en una lancha, Pepe el Salao escucha en las noticias televisivas un hecho que esperó por años: «Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy, 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche falleció el Comandante en Jefe de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz». La nueva lo transporta, inevitablemente, a su pasado en Cuba, especialmente a aquellos acontecimientos que lo obligaron a tomar la decisión de decir adiós definitivo a su patria para buscar tierras de libertad. Corría el año 1994 y marchaba un día normal, como otro cualquiera, en la vida de Pepe el Salao, quien era un hombre común que creía que su mala suerte era consecuencia de un padecimiento crónico o una especie de castigo divino que le habían dado al nacer. Realmente, Pepe no podía explicarse por qué todo lo malo siempre le ocurría a él: su padre se suicida lanzándose al vacío desde el quinto piso del hospital general de la ciudad, su esposa lo abandona por un chulo y decide ser jinetera buscando mejor vida, y el día que Pepe decide romper un celibato de casi dos años -donde solo estuvo acompañado por el alcohol y su forzada soledad- acostándose con una turista mexicana que conoce casualmente, la policía política de la isla comienza a acosarlo y es hasta despedido de su trabajo. Todos estos hechos, sumados a las carencias materiales de un duro Periodo Especial y la polémica situación político-social de la isla, arrinconan a Pepe en la desesperación obligándolo a elegir entre el orgullo y sus principios dentro de Cuba, o la libertad fuera de la isla. Epitafio para un sueño es una novela histórica inquietante que a través de la vida de Pepe el Salao narra una época y circunstancias que marcaron fuertemente la historia cubana. Con lenguaje coloquial y fuerte carácter testimonial, entre la realidad y la ficción se mueven los personajes de esta novela mientras van mostrando la situación real de un país que por momentos asemeja una gran prisión para sus habitantes, y fundamentalmente, para Pepe y sus amigos. Una trama repleta de amor, traición, odio, corrupción, misterio y, sobre todo, la lucha constante para sobrevivir dentro de un país que se desmorona. Epitafio para un sueño es, también, una cruda denuncia social y política de un régimen que desde enero de 1959 hace y deshace a su antojo en Cuba, un país donde nadie importa más que esa fauna de dirigentes comunistas que oprimen al pueblo y que trabajan para un régimen que, aunque ha pasado su fecha de caducidad, aún se mantiene en el poder. 

Carlos Alberto Dueñas Aguado regresa con esta, su segunda novela, con una pluma fuerte y crítica, aguda y sin tapujos, que muestra la destreza de un novel autor que puede transitar desde la novela erótica hasta la novela histórica con el talento del buen escritor.



COMPRALA AQUÍ.

PARA LOS QUE ESTÁN LEJOS DEL CONTINENTE AMERICANO EXISTE TAMBIEN UNA VERSIÓN KINDLE Y ASÍ NO TIENEN QUE ESPERAR TANTO PARA RECIBIRLA. 

sábado, 25 de febrero de 2017

Afrodita, Tiberio y el secreto de Mal Tiempo.


Afrodita Pérez, decidió que no quería saber nada de curas, monaguillos ni seminaristas, desde aquel día en que en un ataque de valentía, entregó su alma al diablo.
—¡No puede ser!... ¿estás loca? — exclamó el padre Tiberio al escuchar la confesión de amor que acababa de hacerle Afrodita ― Te prohíbo que vuelvas a repetir tan pecadora confesión.
Afrodita bajó la cabeza y sendas lágrimas surcaron su fino rostro. No podía imaginar que aquel hombre no sintiera lo mismo por ella después de tantos meses de estar tan cerca de él. Juntos visitaban las comunidades campesinas próximas al poblado de Mal Tiempo, un municipio de Cienfuegos, llevando alimentos y ropas para los guajiros más necesitados. Juntos preparaban las ceremonias de bautizo, bodas, misas y hasta las clases de catecismo que se organizaban para la preparación de los fieles católicos que se disponían a tomar su primera comunión.
Afrodita era una especie de asistente personal del Padre Tiberio, un joven que no pasaba de los 30 años de edad y que se había consagrado a Dios buscando la paz de su alma.
Para Afrodita, la negativa del Padre fue el mayor de los golpes recibidos en sus ya 20 años cumplidos. No concebía su vida sin el amor de Tiberio y aunque Dios no la perdonara nunca, ella estaba dispuesta a aunque sea darse un arrimón con el apuesto sacerdote.
A partir de ese momento y dada algunas reacciones de despecho que mostró Afrodita, la bola rodó por el pueblo y de tanto rodar, creció y se convirtió en un enorme chisme…
«― ¿Te enteraste? El Padre Tiberio se está dando a la Afrodita… ¡quién lo iba a decir! ―Decía doña Alfonsina, la bruja más chismosa del poblado»
Y poco a poco algunos fieles se fueron alejando del párroco y le exigieron que si en verdad tenía dignidad, lo menos que podía hacer era largarse del pueblo. Y así lo hizo y con ello, Afrodita perdió la razón de vivir.
Unos meses después Afrodita resolvió cambiar de aire y convenció a sus padres para que la dejaran irse a Cienfuegos. Necesitaba alejarse de todos los recuerdos y reencontrarse con la vida, con la verdadera mujer que llevaba por dentro y por qué no, encontrar al hombre que la sacara de su enfermizo amor por Tiberio.
Nadie sabe a ciencia cierta que pasó, pero a los tres meses de estar supuestamente estudiando en la escuela de economía de la capital provincial, Afrodita regresó a su terruño. Y desde ese día, el batey de Mal Tiempo tuvo un personaje para la historia.
Cuenta su hermana Rumacinta que pasaron tres largos años sin que Afrodita dejara de llorar y lo poco que dormía, lo lograba en brazos de Celestina, su amorosa madre, que tuvo que dejar de atender a su marido, quien desesperado por darle uso a su aparato, se buscó una amante y por razones obvias, este chisme no rodó de boca en boca pues la que se encargaba de darles sus buenas arrimadas al bueno de Don Hilario, era nada más y nada menos que la bruja más chismosa del pueblo.
Nadie podía contentar a Afrodita quien en su eterno divagar no encontraba consuelo para sanar sus heridas. Algo muy duro había pasado en su supuesta ida a la capital, y no había Dios, ni curas, ni curandero, que pudiera sacarle lo que llevaba por dentro.
Un día, cansada de tanto sufrimiento y de ver a su hija hecha una piltrafa, Celestina decidió traer al pueblo a una prestigiosa psicoanalista: la Dra. Soledad Cañón, quien ya curada de su adicción por el sexo, había decidido consagrar su vida a ayudar a toda persona que sufriera de una depresión crónica, sin cobrar un centavo por sus servicios.
Cinco horas de encierro bastaron para que ante la sorpresa de todos, Afrodita dejara de llorar y por primera vez en tanto tiempo una alegre sonrisa se asomara en su rostro, al término de la fatigosa terapia a la que se entregó.
Y ese misterioso suceso del pasado que marcó tan drásticamente la vida de Afrodita quedó guardado como un secreto que sólo en el pueblo sabían Afrodita y su madre: Lo único que se sabe es que desde ese día no se supo nada más de Don Hilario y que nadie vio llorar jamás a la Afrodita, ni incluso, siete años después, el día de la muerte de Doña Celestina, ocurrido justamente cuando nació el tercer hijo de la mujer que un día se había convertido en diosa.
Ese día, encontrándose aún adolorida por los efectos del parto, ante el féretro de su madre y llevando al recién nacido en sus brazos, dijo en voz casi gritando:
― Madre, que Dios me perdone, sé que no estarás muy de acuerdo con esta decisión que acabo de tomar, pero este niño, se llamará igual que mí… ― Y pegando su boca al oído de la ya inerte Doña Celestina, terminó la frase en un indescifrable murmuró.


Siete años antes.

― Afrodita, no tengas miedo. Sólo he venido a ayudarte―le dijo la Dra. Soledad Cañón.
Afrodita empezó a hablar hundida en un mar de sollozos.
―Doctora, son muchas cosas las que me tienen en este inmenso vacío.
―Háblalo, necesitas sacarlo todo…
El día que Afrodita se fue de su casa, no fue para irse a estudiar a la escuela de economía, como le había dicho a sus padres. Su inmenso amor por Tiberio no la hizo flaquear un segundo en su intento por buscarlo hasta donde fuera necesario. Y así lo hizo. Con el nuevo párroco de Mal tiempo, averiguó el paradero de su amado. Para su sorpresa, se enteró, que ante los rumores de que Tiberio había incumplido las reglas católicas del celibato, había decidido irse a un retiro espiritual muy cerca de los Baños de Ciego Montero y así pensar si en realidad ser cura era su vocación: Pero la realidad era otra. Tiberio la amaba y se había ido para renunciar a seguir siendo sacerdote y luego venir por ella y juntos formar una familia.
La felicidad la cegó y en vez de regresar y esperarlo, Afrodita fue directo al pueblo de Ciego Montero y lo encontró en su bohío en medio del monte. Al verla, el arrepentido sacerdote se lanzó a sus brazos y se entregaron en un apasionado beso.
―Ya no aguanto más―le dijo―. Te amo, y por ti estoy dispuesto a todo. Ya basta de engañarme, yo no nací para ser cura. La carne es más fuerte, el amor es más poderoso que toda la fe que pueda existir. ¡Ya basta! ― Y tomándola de la mano Tiberio corrió al encuentro con su madre ―. Madre, te presento a la Afrodita, la mujer de quien tanto te he hablado.
― Que Dios te perdone hijo, pero si esta es la mujer que tanto amas, dale riendas sueltas a tus sentimientos. Dios sabrá perdonarles sus pecados. ― Y dirigiéndose a Afrodita le dijo dulcemente―. Si tú eres más fuerte que la fe que mi hijo dice profesar por Dios, conviértete en su diosa y qué desde ahora se entregue por completo a ese amor tan poderoso.
Y abrazándola muy fuerte a su pecho, terminó diciéndole al oído.
― Desde hoy, esta es tu casa.
Faltando un día para cumplir los tres meses en casa de Tiberio, y plenos de amor, placer y lujuria, ocurrió lo que para muchos creyentes podría ser llamado como el castigo de Dios.
Ese día, mientras su suegra miraba sus recuerdos de familia, le pidió a Afrodita que la acompañara. Un viejo álbum de fotos, le hizo recordar su pasado, y sobre todo aquellos tiempos en los que había quedado embarazada y esperaba el nacimiento de su hijo.
―Es curioso, entre tantas fotos que tienes en este álbum, no hay ninguna del papá de Tiberio―señaló Afrodita.
―Ese ha sido siempre un secreto. Ni el propio Tiberio sabe quien es su padre. Creo que fue una de las cosas que lo orilló a entregarse a Dios, sin estar convencido de su vocación. Fue un amor prohibido, un amor sin sentido, más que ese regalo que me hizo.
Y buscando en un cajón sacó unas cartas visiblemente empolvadas. Abrió un sobre y sacó una foto de aquel hombre al cual pecaminosamente se había entregado.
Afrodita palideció de inmediato y casi temblando exclamó:
―Señora, este hombre es mí… es mí padre.

***
Hoy el pequeño Tiberio ya tiene cinco años. Sin dudas, es el consentido de Afrodita, quizás por ser entre sus hijos, el que encierra ese secreto que nadie, a pesar del tiempo, ha podido todavía descifrar.

Y cada año, en cada celebración, Afrodita, ante la tumba de Doña Celestina, le repite la misma frase que le dijo el día de su muerte… «Madre, que Dios me perdone, sé que no estarás muy de acuerdo con esta decisión que acabo de tomar, pero este niño, se llamará igual que mi hermano, que sin que nadie pueda impedirlo seguirá siendo mi marido.»

domingo, 27 de noviembre de 2016

Presentación de la Novela 2x2 no siempre es 4 por Denis Fortum


Entre las tantas complacencias que nos legaron los griegos, al amparo del saber y de ese hedonismo que ejercían con tanto refinamiento, está la literatura en su forma expresamente impúdica. Los primeros escritos sobre erotismo se remontan a esa Grecia lúcida y sensual, donde dioses y mortales se deleitaban con los placeres de la existencia terrenal y etérea, a nivel de cuerpo y mente, con vigor e ilustración. Está Aristófanes, por ejemplo, el más conocido autor, con su obra Lisístrata, junto a Sótades -suerte de padre de la literatura sotádica, como igual se nombra a la literatura erótica-, con sus poemas apocalípticos, satíricos, por los que, incluso, hubo de ir a la prisión al criticar el incesto de Ptolomeo con su hermana Arsínoe; y Luciano, a quien se le atribuye la hechura del libro pornográfico más antiguo: Los diálogos de las cortesanas.

Amén de franjas sombrías en su andar, increíblemente refrendadas con obstinación en la modernidad, el hombre desde que reconociera su mayoría de edad intelectual, ha sentido esa necesidad casi convulsa de expresarse a través del arte y la literatura. Esta última, en cualquiera de sus formas, ha servido para consentir esa pretensión. Cuentos, novelas, crónicas, teatro, manuales, poemas y memorias sobradamente excitantes, cantan y relatan los más innumerables temas que, como humanos, nos perturban, presuponen trascendencia, y el erotismo, sin reducirlo a privanzas, ha estado presente; incluso, la pornografía si se fragua como una descripción lacónica de los placeres carnales y sin alcanzar la obscenidad, que la distingue, cuando desprecia el acto producto del tizne que carga consigo el lenguaje escatológico, lo que empaña el recorrido idéntico que comparten con el erotismo, al resultar menos revalorizada.

Pero muy poco ha cambiado desde los griegos antiguos hasta hoy. Y todo vale al amparo de Eros y Príapo. Y ese todo va asociado a la cultura en general, y unas veces es bodrio, y otras se proyecta con viso de obra maestra, en la literatura romana, vale citar El arte de amar, de Ovidio; El Satiricón, de Petronio. En la India, El Kama Sutra, el más célebre manual sobre prácticas sexuales. En el Renacimiento, El Decamerón, de Boccaccio; Facecias, de Bracciolini; un poco más adelante, Aline y Valcour, del no menos reputado maestro en estas lides de carnes, jadeo, sudor, emociones enérgicas, el Marqués de Sade. Sin desmerecer otros clásicos del género, y olvidar otras nada que ver con esta singularidad literaria, en los que en sus páginas se encuentras pasajes de intensa lubricidad. 

Denis Fortun y el autor, Carlos A. Dueñas

Sin embargo, el mundo ha sido lo bastante melindroso con la literatura erótica. Desde sus inicios, lo mismo ha sufrido un estigma que la reduce a lo prohibitivo, lo pecaminoso, y ha recibido de la sociedad un aparente rechazo; y digo aparente porque igual el descredito es fingido. El hombre no está únicamente ávido por decir, sino por examinarse y disfrutar de todo lo que proporcione placer. Y no hay margen a dudas, el sexo es de las delectaciones más urgentes y demandadas. Por solo mencionar un ejemplo, la novela Fifty Shades of Grey, de la británica E.L. James (y luego, acusan a los ingleses de flemáticos e imperturbables), ha vendido más de 31 millones de copias en todo el mundo, y la historia de Ana Steele y Christian Grey ha sido llevada al cine, a pesar de que la crítica especializada considere a la susodicha novela como ficción menor y a sus lectores no muy exigentes, que digamos, sobre todo el lector femenino, que aparentemente debería rechazar la historia con indignación al mostrarse a la mujer como un objeto manso, manipulable. Por cierto, un dato al margen, sugestivo, sobre escritores ingleses, las ventas de Fifty Shades of Greysuperan a la saga de Harry Potter, lo que evidencia mi comentario anterior: el sexo atrae más que la fantasía, aun cuando en esta, una vara mágica sea un arma recurrente.

Por supuesto, esa dualidad de tramoya que marca a la literatura erótica, en la actualidad no ha desparecido. Aún quedan legiones de puritanos que la condenan, a pesar de que hoy día el rechazo debería centrarse en la forma y no el contenido; que una historia por muy buena que sea, no merece ser mal contada, aun cuando involucre un tema tan "fascinante". Y es justamente aquí donde se impone comentar la novela que nos reúne esta noche.

El autor Carlos A. Dueñas
2x2 nosiempre es 4 (CAAW Ediciones, 2016), de Carlos Alberto Dueñas, narra una historia, en apariencia, como muchas otras de amor y sexo. Su autor lo hace con una prosa sosegada, decente, que insinúa, y que al instante de leerla bien puede excitarlo, sin caer, por eso, la palabra en el punto escatológico que me refería al inicio de esta presentación, y que se explora en la pornografía más descarnada. Sin embargo, la historia de Nicole, una exitosa y sensual editora, no se somete exclusivamente a provocarnos fantasías instintivas, hay más, pues hay conflicto. Ella es una mujer que carga un fardo pesado: ha de lidiar, hasta el día en que por primera vez camina desnuda por la orilla de una playa -minuto en que su vida cambia diametralmente, de modo dramático-, con un matrimonio disfuncional. Ella, una mujer sumamente hermosa, vive atrapada por la rutina, esa madeja que estamos al tanto de su naturaleza y sus causas cuando ya quedamos enganchados, y que finiquita sembrando la insatisfacción más espantosa con raíces fuertes, insondables.

Y es que su relación está signada por el fracaso, con esperanzas muy cortas y la larga certeza de que nada, por mucho esfuerzo que se imagine de ambas partes, va a funcionar como debe. A esto se suma una infidelidad de su esposo que la ha marcado, que aparentemente perdona, pues así lo espera de ella esa familia patriarcal a la que pertenece, porque ellos siempre serán sus dueños -padre, hermanos, marido-. Nicole vive en una sociedad donde priman los valores machitas, que ha de obedecer sin chistar, y que la juzgaría severamente si se apartara de su hombre, si se revela en contra de esa sumisión que se ha institucionalizado, poco más o menos para la mujer desde tiempos inmemoriales. Pero Nicole es una mujer con ambiciones, diferentes de la media comedida y, sobre todo, con unos "raros" deseos, a los que teme en un inicio. Su "zona oscura", donde se amanceban sus demonios, le hace padecer sentimientos de una culpabilidad terrible, sin embargo, después los disfruta y de qué manera, a tal punto, que la estremece, mostrando una mujer que construye complicidades con una inflexión desconocida, que diversifica sus preferencias. Y claro, la protagonista de esta historia, que la marca indistintamente el prejuicio y mucho más el recelo de mostrar concierto con la otra hembra irreverente, desinhibida, libidinosa, que habita dentro de ella, que no conoce todavía con absoluta claridad, y que no quiere aceptar, que se esfuerza por esconder a su marido, a ella misma, finalmente cede y se implica en esa duplicidad que la aprehende, la seduce, como lo mismo le atrae otra mujer que, nada más pensarla, la empapa.

2x2… es la quimera del retozo figuradamente seductivo en su génesis. Sin embargo, a medida que nos adentramos en el paginado, surgen posibilidades insospechadas que rompen con fuertes tabúes, que presuponen intercambios, y cambios. Que genera un juego peligroso si se traspasan los límites que inducen, primero al rechazo, y prontamente, a la adicción más envilecida que ostenta esa realidad de miserias que comparecen paralelamente con esos demonios, y que destruyen de no saber domesticarlos, reconocerles. Es un resbaladizo juego donde consta una pauta que no debe ignorarse su estricta observancia: si se trata de "cumplir las reglas" que establecen el sentido que propone solo la satisfacción del sexo, la lujuria más desenfrenada, es delicado, muy peligroso, implicar el afecto. Enamorarse, rematar amando a quien no se debe amar, es absolutamente impensable. 

Carlos Alberto recrea una ficción que les recomiendo, con un final insospechado, escrita para lectores irreconciliables con un comportamiento mojigato y moralista. Es decir, presento una novela hecha para todos los que estamos aquí hoy, gente desprejuiciada, que asumo open mind, y que insisto, deben leer tan pronto como esta misma noche.

SI QUIERES COMPRAR LA NOVELA, 
SOLO TIENES QUE ENTRAR A 

SI LES GUSTA LA LECTURA DIGITAL 
LO PUEDEN BAJAR EN BAJA LIBROS 
CON ESTE ENLACE: AQUÍ

martes, 25 de octubre de 2016

2 x 2 no siempre es 4

Ya está a la venta mi primera novela impresa. Búsquenla en este enlace. Si la compran van a sentir la satisfación de leer algo que les va a gustar y además me ayudan a darme a conocer. Está a la venta en Amazón en este enlace: https://goo.gl/Uzz3Da


sábado, 1 de octubre de 2016

2 x 2 no siempre es 4

MUY PRONTO EN AMAZON

Nicole, una rica y joven editora, lleva mucho tiempo intentando salvar su matrimonio, después de una infidelidad de su esposo, Federico. En un último intento por dar un giro a su vida atrapada en la rutina, la desilusión y el machismo, primero de su familia patriarcal y luego, de su marido, Nicole y Federico compran una lujosa casa en una isla privada, donde descubren que sus vecinos, un matrimonio, son unos famosos y apuestos actores. Los cuatro quedan hechizados por la belleza de los demás, y Melissa, la bella vecina que es adicta al sexo, propone un intercambio de parejas para darle sabor a su estancia en la isla y a sus vidas íntimas. Pero… los juegos sexuales pueden ser muy peligrosos y dañar a sus protagonistas, porque todos saben dónde empiezan y pocos se imaginan o sospechan cómo pueden terminar, es la lección que TRATO DE MOSTRAR en esta, mi primera novela erótica, cargada de misterio, sensualidad y sexo, donde los protagonistas juegan sin temor a quemarse en la pasión de la carne.


Actualmente, CAAW Ediciones se encuentra editando tres nuevos títulos, que serán publicados en octubre y estarán listos para la Feria Internacional del Libro de Miami 2016 (Miami Book Fair 2016) donde CAAW Ediciones estará presente con los títulos de sus catálogos Erótika y Yulunkela en el área de ventas, junto a los autores que conversarán con el público asistente y firmarán ejemplares.
Entre los próximos títulos de CAAW Ediciones, está 2 x 2 no siempre es 4, la primera novela erótica de Carlos Alberto., escritor cubano residente en México, que presentará su libro a finales de octubre en Miami; y la novela autobiográfica Cuarto de Pájaro, de la escritora cubana Idania Bacallao Iturria. Ambos títulos estarán a la venta en Amazon (formato impreso) y Bajalibros (formato digital) antes de noviembre.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Mundos Paralelos XVI.



-¿Y quién es usted para criticar nuestra decisión de salirnos de la comunidad Europea?

-¿Quién soy? Me sorprende tu desconocimiento de la historia Lord Freddy. Sin dudas, el ser talentoso en unas cosas no quita ser pendejo en otras. Pero no soy quien para darte lecciones de historia. Mientras que la yerba acabó con tus neuronas, yo las usé para otros fines. Creo haber ideado más de treinta remedios caseros para curar distintas afecciones, desde heridas hasta reforzar el sistema inmunológico y sanar problemas digestivos.

- Ahí tal vez me ganas, yo hubiera querido un buen remedio para mi enfermedad, pero ni los más destacados médicos de aquel entonces sabían cómo. No supe de medicina, ni mucho de historia, pero fui capaz de llenar estadios y hacer que multitudes cantaran mis canciones.

-Yo supe de música, aunque muchos no me recuerden por eso. Sabía leer música y no solo fui capaz de componer, sino que también canté y toqué diversos instrumentos.

Pablo que escuchaba muy animadamente la discusión soltó una carcajada y exclamó:

-Perdóneme, pero entre lo mucho que sé de usted, lo que más destaca, es que fuiste tremendo cogelón.

-Lord Pablo, no haga mucho caso de todo lo que se dice.  La gente es muy envidiosa. – Hizo una pausa y suspiró profundamente y dando galas de su gran altanería respondió – Bueno, el hecho que me haya casado seis veces, no quiere decir que fuese ese mi único talento.

-No lo creo. No por ser muy bueno en la cama creo que se haya casado tanto… Por ahí se rumoran muchos chismes de alcoba. Creo que dos de sus mujeres lo hicieron más cornudo que un arce.

-¿Cómo se atreve a insultarme así?

-Porque soy Pablo… y no fui tan elegante como usted, ni tuve un guardarropa tan espléndido como el suyo, ni causaba tanta admiración como usted, porque aunque fui más rico, el ser narco nos resta elegancia. Yo no tuve tantos trajes ni me vestía a la usanza de otros países: sé que a usted se le vio con trajes de húngaro, turco, ruso, alemán y prusiano. Sé también que siempre llevaba sus ropas perfumadas con lavanda y agua de azahar, o esa verraca fragancia que usted mismo creó. Sé que usted atesoró más joyas que cualquier otro en su época y que muchas de ellas fueron diseñadas por usted. Sé que tenía canarios, ruiseñores y hurones, aunque sus mascotas preferidas eran los perros. Sé que tuvo Caballos de pura raza… Pero nada se compara conmigo pelao, yo tuve un zoológico y además le aseguro que usted nunca vio tantos dólares juntitos como yo los conté con mis propias manos pelao.  Yo le puedo asegurar, como ya he dicho en muchas ocasiones, que después del Papa, yo fui el hombre más importante del planeta.

-¿Más importante después del Papa? – Ahí soltó una burlona carcajada.- Estás jodido mi lord Pablo… yo fui más importante que el Papa. Yo me lo pasé por el arco del triunfo, me defequé en sus leyes y no solo me atrevía a desobedecerlo, sino también me autoproclamé jefe supremo de la iglesia en Inglaterra. ¿Entonces qué? ¿Fui o no fui más importante que el Papa?

Pablo, como si se sintiese vencido en lo más profundo de su ego sugirió:

- Su majestad, ¿qué le parece si mejor no discutimos más y recemos porque Inglaterra no se salga de la comunidad europea?

-Mejor cantemos.- Gritó Freddy.

Y fue entonces que Enrique VIII, Pablo Escobar y Freddy Mercury, engalanaron el cielo, olvidándose de tantos egos, aunque de esto último no estoy tan seguro, y empezaron a cantar a coro…


We are the champions, my friends
And we'll keep on fighting 'til the end
We are the champions
We are the champions
No time for losers

'Cause we are the champions of the world

domingo, 24 de abril de 2016

Vasili Grossman: Vida y Destino.

Demasiado optimista al respecto de la evolución del régimen comunista, el intento de Grossman de publicar Vida y destino en 1962 se salda con la requisa inmediata por parte del KGB de las copias de la obra e incluso de las cintas de máquina de escribir utilizadas, con la expulsión del escritor del medio literario oficial, con la obligación de firmar una declaración conforme a la cual se abriría una causa contra él en el caso de que contara a alguien lo sucedido, y con penurias económicas para él. Grossman escribe entonces una carta a Nikita Jruschov en la que reclama con ardor la libertad para su libro apelando al espíritu aperturista del nuevo gobierno:
Quisiera comunicarle mis pensamientos con toda honestidad. Antes de nada debo decir lo siguiente: no he llegado a la conclusión de que mi libro contenga falsedades. En él escribí lo que consideraba, y sigo considerando, que es la verdad. Escribí sólo el resultado de mis reflexiones, de mis sentimientos, de mis sufrimientos. Mi libro no es político. En la medida de mis capacidades, escribí sobre la gente corriente y sobre sus penas, sus alegrías, sus errores; hablé de la muerte, de mi amor y mi compasión por los seres humanos. [...] Ese libro es tan querido para mí como lo son los hijos honestos para un padre. Privarme de mi libro es como privar a un padre de su hijo. [...] ¿Por qué este libro, que no contiene mentiras ni calumnias, sino sólo verdad, dolor, amor a los seres humanos, me ha sido arrancado por medio de la violencia administrativa, por qué lo han secuestrado como si se tratara de un criminal, de un asesino? [...] ¿Cómo es posible que en nuestros tiempos se registre la casa de un escritor y se le confisque el manuscrito de su libro, tal vez lleno de imperfecciones, pero escrito con la sangre de su corazón, en nombre de la verdad y del amor a los seres humanos, y que le amenacen con meterle en la cárcel si se atreve a hablar de su desgracia? [...] Le ruego que le devuelva la libertad a mi libro. [...] Mi situación actual, mi libertad física no tiene sentido, no es más que una falacia, puesto que el libro al que he consagrado mi vida está prisionero. [...] Le pido libertad para mi libro. Con mi profundo respeto, Vasili Grossman.
En respuesta a esta carta, Grossman fue invitado a mantener una entrevista con Mijaíl Súslov, miembro del Politburó encargado de las cuestiones ideológicas. Grossman transcribió, después del encuentro, el discurso que le había dirigido Súslov:
En su carta solicita que se publique su novela, Vida y destino. Eso es imposible. Usted dice que su libro está escrito con sinceridad, pero la sinceridad no es el único requisito para la creación de una obra literaria en nuestros días. Su novela es hostil al pueblo soviético; su publicación perjudicaría no sólo a nuestro pueblo y al Estado soviético, sino a todos los que luchan por el comunismo fuera de la Unión Soviética. La novela beneficiaría a nuestros enemigos. Estamos restableciendo las normas de la democracia fijadas por Lenin. Pero esas normas no son las de la burguesía. Considera usted que en su caso hemos violado el principio de libertad. Si es así, entiende la libertad en el sentido burgués. Pero nosotros tenemos otra noción de libertad. No entendemos la libertad del mismo modo que los capitalistas, como el derecho a hacer todo lo que a uno le venga en gana sin tener en cuenta los intereses de la sociedad. Esa libertad sólo es necesaria para los imperialistas y los millonarios. Nuestros escritores soviéticos deben producir sólo lo que el pueblo necesita, lo que es útil a la sociedad. Todos los que han leído su libro coinciden en su valoración: lo consideran políticamente nocivo para nosotros. ¿Por qué deberíamos añadir su libro a las bombas atómicas que nuestros adversarios preparan contra nosotros? En su libro aparecen comparaciones directas entre nosotros y el fascismo hitleriano. Ofrece una descripción falsa e incorrecta de nuestra gente, los comunistas. ¿Cómo habríamos podido ganar la guerra con una gente como la que usted describe? En su libro habla favorablemente de la religión, de Dios, del catolicismo. En su libro defiende a Trotski. Está repleto de dudas acerca de la legitimidad de nuestro sistema soviético. Usted sabe cuánto daño nos hizo el libro de Pasternak. Todos los que han leído el suyo coinciden en observar que el daño que causaría Vida y destino sería infinitamente mayor que El doctor Zhivago. Tengo en mucha estima sus libros Stepán Kolguchin, El pueblo es inmortal y Por una causa justa. Lo invito a volver a las posiciones que mantenía cuando escribió esos libros.
Los esfuerzos de Grossman fueron vanos. Logró terminar, sin embargo, en 1963 La paz sea con vosotros, un relato de un viaje a Armenia realizado dos años antes.
En septiembre de 1964, Grossman falleció en Moscú de un cáncer de estómago.

La aventura de Vida y destino

Vida y destino fue publicada en 1980 en Suiza gracias al trabajo de una pequeña red de disidentes soviéticos: el físico Andréi Sajárov fotografió secretamente las hojas de un borrador preservado por Semión Lipkin, y el escritor Vladímir Voinóvich consiguió pasar de contrabando los microfilms al extranjero. Dos investigadores, profesores y escritores disidentes, Efim Etkind y Shimon Markish, copiaron el texto a partir de los microfilms, con algunos errores debidos a la mala calidad de éstos. El libro fue finalmente publicado en la Unión Soviética en 1988 de resultas de la implementación de la política de Glásnost iniciada por Mijaíl Gorbachov. Un año más tarde, en 1989, el texto volvió a ser publicado al ser encontrados nuevos manuscritos originales. Todo fluye fue también publicado en la Unión Soviética en 1989.

En España, Vida y destino fue publicado por primera vez en 1985, en una traducción espuria tomada del francés. En 2007 fue publicada, finalmente, una traducción vertida directamente del original ruso por la intérprete Marta Rebón.

jueves, 16 de julio de 2015

CRÓNICAS SALVAJES I.

DE MI OTRO BLOG "A LO CUBANO" CRÓNICAS SALVAJES.

I

Cuarenta y dos años después, abrigado en un exilio prolongado, Bartolo recordó cuando por primera vez sus padres lo acompañaron a tomar el autobús que lo llevaría a su nueva escuela. Mijalito, un triste caserío de no más de 10 bohíos pintados naturalmente con el rojo de la tierra...   VER MÁS.  

lunes, 25 de mayo de 2015

La mexicana.


Creo que al final del segundo día, ya había perdido la noción del tiempo. No sabía si era de día o de noche y mis sentidos poco a poco fueron adaptándose a sustituirse unos por otros, para acoplarme a aquella oscura, húmeda y hedionda habitación de no más de un metro por un metro y donde no podía estar de pie porque mi cabeza chocaba con un enorme foco que prendían solo para hacerme arder mis dilatadas pupilas y para crear en mí un sudor que poco a poco fue envolviéndome en una incómoda e insoportable pestilencia. Solo mis oídos calculaban el no periódico instante de tiempo en el que me daban de comer. Una oxidada ventanilla a ras de piso crujía y un plato antihigiénico raspaba el corrugado piso de cemento mojado por mi orina concentrada y portando la antítesis de un alimento digno para un ser humano. Un alimento que devolvía intacto cuando escuchaba de nuevo el único sonido que llegaba a mis oídos. Nunca imaginé que una tortura psicológica doliera mucho más que veinte latigazos o que el estar acostado en el potro de la muerte. Lo único grato que podía hacer era pensar. Pensar en cómo no permitir que quebrantaran mi espíritu, ni mis fuerzas físicas, ni mi capacidad mental.  Jugué entonces a imaginar todo de lo que me estaban separando.
Imaginé la luz, imaginaba que mis pulmones purificaban el aire denso y tóxico que a cada segundo inhalaban. Imaginé que corría, como lo hacía a diario. Imaginé que leía, que escribía y no dejé un minuto en ejercitar mi mente. No sé qué tiempo pasó, pero mis fuerzas iban mermando y me sentía completamente acalambrado.
Un ruido diferente me sacó de mi letargo. Una puerta se abrió simultáneamente con la intensa luz de aquel odiado foco incandescente. Dos hombres me tomaron por los hombros. Me arrastraron como unos diez metros y me obligaron a pararme en una pared y a extender mis brazos. Sentí aquel chorro que me oprimía contra el muro. Sentí como cambiaba mi olor y como poco a poco el aire que entraba en mi organismo, estaba libre de aquella densa saturación a “peste a todo”.
Mis piernas luchaba para soportar el peso de un cuerpo que calculo haya perdido unos 5 o 10 kilos en ese eterno tiempo que parecía haberse detenido. Me secaron y me pusieron un uniforme de caqui azul. Me llevaron a una sala de interrogatorios. Lo típico que se ve en las películas. Una pared con un espejo. Pude imaginar a los esbirros al otro lado, observando cada uno de mis gestos y movimientos. Otro largo rato de espera y por fin entró el especialista.
Ya lo sabemos todo. Tu amiguita ha soltado la lengua.  Así que sabes lo que tienes que hacer. Si nos ayudas, podemos ser más blandos contigo, de lo contrario, sabes que te esperan 25 años a la sombra.  
No sé qué habrá dicho mi amiguita. Ni yo mismo sé por qué estoy aquí.
Las mismas técnicas de siempre. Parecían muy sofisticados, pero era el mismo perro con diferente collar. Todo lo que había leído en las novelas policiacas, me estaba pasando. Dos o tres horas de interrogatorio. Salía, volvía a entrar, las mismas preguntas, los mismos argumentos, las mismas insinuaciones que mi amiga “La mexicana” me había delatado y lo había confesado todo. Según ellos ambos éramos el cerebro de una magistral conspiración en contra del gobierno. Me mostraban las mismas fotos, me repetían los mismos nombres. Pero mi respuesta siempre era la misma. Todo lo negaba, todo lo evadía, para cada cosa tenía mi coartada perfecta y los mismos argumentos.  Luego me sacaban a una celda ya menos precaria que la anterior y al cabo de unas horas se repetía lo mismo, y lo mismo. De nuevo a la celda y otra vez lo mismo. Perdí la cuenta de cuantas veces repitieron el mismo procedimiento.
A “La mexicana” la conocí una noche de 1994 en el Cabaret Tropicana. Una de esas noches en que sin un centavo en la cartera y un poco de alcohol de 90° en un frasco de medicina en el bolsillo, me fui en plan de ver a qué extranjera pescaba. La estrategia era la misma. Llegaba, me sentaba en la barra, cerca de la presa a conquistar,  pedía un refresco de cola, un vaso con hielo y cuando el barman me servía el refresco y se iba, yo sacaba mi pomito de alcohol, le echaba un poco al refresco y me preparaba mi “Cuba Libre.
Ese día, después que “La mexicana” me vio hacer mis artificios de alquimista se acercó y fuimos protagonistas de una de esas largas charlas de conquista, donde el verbo juega un papel importante. Conversación exitosa que terminó en la cama de una suite del Hotel Riviera con todos los lujos que nunca había podido imaginar.
Resultó que la señora, a la cual los oficiales le apodaban “La mexicana” y que me llevaba casi 10 años, era una exitosa empresaria española, que estaba en la Habana buscando, supuestamente, invertir su dinero. Suerte que uno tiene en la vida y una noche te llega y te toca. Suerte que los cubanos no conocen y que de repente una noche de copas y de placer incalculable, se convierte en una pesadilla.
A la mañana siguiente, eran como las diez más o menos, salí bañadito y perfumado del hotel. Iba contento, porque habíamos quedado en repetir nuestros encuentros en los que yo sería un invitado V.I.P.
Fue entonces cuando de camino a la parada de la guagua fui interceptado por dos oficiales vestido se civil, me metieron en una patrulla y me llevaron rumbo a Villa Marista (Oficinas Centrales de la Inteligencia cubana). Ahí comenzó esta pesadilla.
Me enteré que había pasado una semana cuando por fin el especialista me llevó de nuevo a la sala de interrogatorios y me dijo que ya estaba en libertad. Que habían cruzado toda la información que yo había dado y que no tenía de qué preocuparme.
Solo queremos ofrecerte una disculpa. Sabemos que eres un jinetero común y que eres un hombre rebelde,  y el verte con una enemiga declarada de la revolución pensamos que tú pudieras andar en malos pasos. Tenemos informes de que “La mexicana”, es una española que reside en Miami, y tiene contactos con algunos personajes de la disidencia cubana.
Vaya, Vaya… así que hasta agente de la C.I.A puede ser la cabrona. Yo solo sé que coge muy rico. Le dije al super-agente. Y me largué.

Una noche, de una semana después de haber caído preso y dos días de haber sido liberado, fue a buscarme “La mexicana”.
Qué mal te ves…  ¿Por qué no fuiste a buscarme al otro día de conocernos?
Solté una carcajada. Pero no le respondí. Solo rabia e impotencia se escondieron bajo el telón de mi sonrisa fingida.  

***

Ya hace casi 20 años desde aquel inolvidable suceso, donde agentes de la super-inteligencia cubana me torturaron psicológicamente para averiguar si la extranjera con la que me había acostado era un agente de la C.I.A.

Hoy vivo en México y llevo casado 18 años con “La mexicana.” Ya estamos jubilados, felices y disfrutando de la vida, muy al margen de agencias y de espías. Ya ha pasado mucho tiempo,  pero no por eso tendría hoy que confesarles si fuimos o no agentes de un bando o de los dos. “La mexicana” nunca me preguntó si yo lo era. Yo tampoco se lo pregunté a ella. Me imagino que así debe ser la vida de un espía..., y me imagino que si ella lo era, experiencia de sobra ha de haber tenido para darse cuenta que a mí esas cosas me valen madres y que lo único que he espiado en mi vida era a mi prima cuando se quedaba a dormir en mi casa y se metía en mi cuarto para cambiarse de ropa.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...